domingo, 22 de agosto de 2010

Mi Tiananmen



Frágil, la vida yacía tendida sobre el asfalto. En un momento todo se había desmoronado sin darme tiempo siquiera a dar gracias por aquella maravillosa vida que el mundo me había regalado. Eran las dos de la madrugada y algunos líderes aun seguían en pie mientras gran parte de los seguidores habían huido despavoridos, asustados por el ruido de las ráfagas sin piedad de los soldados. Desfigurados por el horror corrían hacia el Este en busca de refugio.

Entretanto, sentía que lo había tenido todo y sonreía. No podía dejar de sonreír mientras mis ojos se cerraban lentamente bajo el negro cielo iluminado a instantes por los destellos rosados de los misiles.

Confieso que a veces me equivoqué, juzgué a quien no debía y cometí el mismo error una vez tras otra hasta la saciedad, adentrándome voluntariamente en la niebla más espesa que jamás haya experimentado. Pero cada momento que pasé, cada sensación que experimenté y mi profundo amor por la vida me ayudaron a crecer y a no dejar de aprender ni un solo segundo.

Aprendí que nos pasamos la vida deseando todo aquello que no podemos tener, esperando que algún día gracias a un golpe del destino nuestra suerte cambie y así obtener de la noche a la mañana todas esas cosas que siempre soñamos. Gran parte de mis conocidos se pasa la vida en un continuo estado de “Quiero”. Quiero esto, quiero lo de más allá… Incluida yo. Casi sin pensarlo sucumbimos a una especie de inercia incontrolable que nos lleva a querer una cosa tras otra sin de verdad pararnos a pensar qué es “eso” que anhelamos y con lo que de verdad llenaríamos el enorme vacío que intentamos tapiar con mil cosas nimias.

Recordé aquellas veces, cuando sentía que una soga me ahogaba el corazón y mis latidos se volvían débiles; cuando una sensación de horrible vacío me contraía el estómago y me dejaba sin respiración, os escribía y me tendíais la mano para hacerme comprender cuán afortunada era por teneros. Sí, por teneros chicos.


Y eso fue todo… Sucia por el asfalto indeleble y rodeada de todos aquellos que me habían apoyado durante 23 años cerré los ojos por última vez.

O eso creía yo…

Me desperté ahogada de dolor en una habitación blanca, de luz intensa. Tumbada sobre una mesa fría de metal que intensificaba mi dolor. A duras penas podía oír una voz grave que insistía en cómo me llamaba, de dónde era y qué me había ocurrido. No podía verle bien, tenia la vista nublada y apenas podía distinguir la figura de un hombre, un chico más bien, de ojos grandes y media melena oscura. No sabía que hacia allí, me dolía el alma. –¡Mátame ya, joder!- pensé. Había también alguien más, por su voz dulce y apacible deduje que se trataba de una chica, tenía aproximadamente la misma edad que él. Cada vez que se acercaba podía sentir como me regalaba su energética sonrisa.

- Aquí estas a salvo- me dijo ella.

Y por fin, la calma, como una cascada de paz llegó gracias a esos dos salvadores de alma infinita.

miércoles, 9 de junio de 2010

“No he adquirido todavía un punto de vista político, religioso o filosófico. Cambio de opinión cada día y consecuentemente he de limitarme a describir cómo mis personajes aman, se casan, se alimentan, mueren y hablan.” — Chéjov.

martes, 1 de junio de 2010

Distrito 32 (Parte I)

Vendida y paralizada, había conseguido llegar a un destino, aunque no fuera el mío, aunque fuera la antítesis de aquello que había decidido en el momento de partir cuatro meses atrás. Formaba parte ya, con un mimetismo incuestionable, de todo aquel circo. Cual pinta y colorea, todos ellos —y a veces incluso yo también— se dedicaban a definir con trazados obscenos e imprecisos la vida de los demás.

Dicen que la primera idea siempre es la buena, y para mí, el primer plan que tuve en mente al llegar allí hubiera sido mi mayor acierto, mi mejor senda a seguir. Desgraciadamente, decidí ignorarlo pese a que todo me indicaba lo contrario.

Mi camino se volvió autodidacta, obviando mis valores y opiniones, tomando decisiones por su cuenta sin ni siquiera un ápice de consideración. Paradójicamente, mi camino decidió vivir sin mí. Je est un autre*. Ya ni las últimas noticias desfavorables me entristecían. Incluso, las explicaciones carecían de sentido alguno.

No dejaba de preguntarme cómo coño había llegado hasta allí. Supongo que fui obligada a saltar sin red y simplemente lo acepté.

*Cita de Arthur Rimbaud

martes, 18 de mayo de 2010

Check this out. DIASPORA

Queridos rastas (rastafaris, dreadlocks, dreds, dioses del olimpo…),


(A la mujer que susurraba a los rastas…)




Hace mucho tiempo le prometí a alguien que escribiría esto en su honor, en vuestro honor. (Debo confesar que me ha costado, pero por fin esta aquí.)

Al empezar a escribir esta entrada no puedo evitar pensar en la cantidad de momentos compartidos entre risas (sobretodo con la mujer que ama a los rastas…) hablando de vosotros. Habéis colmado nuestros días de sonrisas interminables y habéis inspirado noches irrepetibles, únicas. No sabéis como nos habéis cambiado la vida queridos.

Continuamente luchando contra la adversidad, defendisteis utopías y castigasteis injusticias. Siempre admiraré como constantemente estuvisteis al pie del cañón. Nunca importó la hora, ni el lugar, ni siquiera el “con quién”. Una simple llamada era (y es…) suficiente para teneros cerca, para regalarnos placer eterno. Infinitas gracias (de parte de las dos).

Aunque debo advertiros que ella ni les mirará si deciden arrinconar su rasgo distintivo: sus rastas. Así que un consejo, no sean incrédulos, no se corten el pelo, y sobretodo, no se rapen. Están más guapos. Yo mientras tanto, les seguiré esperando, ya tienen mi teléfono (tranquilos, ella tiene los suyos…).

My money shot

Hoy era el gran día, lo había estado esperando desde hacía años y por fin había llegado el momento, my money shot. Me dispuse a salir del trabajo, cogí todos mis trastos, la agenda y salí del edificio sin prisa pero con una emoción gigantesca, arrebatadora, desbordante. En la calle el bullicio ensordecedor del tráfico de las tres actuaba casi como un relajante natural, como si me encontrara en un paraje montañoso y ese ruido no fuera más que una cascada oculta entre álamos.

— ¡Joder!—. Me había vuelto dejar el móvil en la oficina, siempre me pasaba igual. Lo encontré bajo la maraña de papeles. Bajé de nuevo a la calle, seguía el ruido pero parecía que el sol brillaba con mucha más intensidad.

Cuando llegué, todo parecía menos monótono. Más brillante, sonoro e incluso un poco estridente. Empezaba a surtir efecto aunque sabía que sólo duraría, como mucho, un par de horas. Allí estaba yo, sentada junto al hombre del menú —el que siempre come solo al mediodía— sin argumento alguno que poder dar y con una borrachera de energía totalmente incontrolable. Mi cerebro pensaba más rápido de lo que era capaz de procesar y mi cuerpo no podía permanecer inmóvil. No nos conocíamos de nada, ni siquiera habíamos cruzado una sola palabra durante los tres años que llevaba comiendo allí como él. Me preguntaba en qué estaría pensando. Trabajo —me dije—. Seguro que está pensando en el trabajo. Debe de ser un hombre muy ocupado. Siempre con su traje a cuestas y su maletín pegado al metacarpo. —pensé—. Su aislamiento no era cosa de casualidad, no era para nada eventual. Siempre, siempre comía solo. Supongo que era por eso que sentía una extraña atracción hacia él. Supongo que el dolor siempre es un nexo de unión, acerca posturas y nos hace aún más insignificantes. O quizá era esa mierda que me había recetado mi médico. Me hacía tener la adrenalina por las nubes, el solo roce del viento con mi piel me producía una sensación casi orgásmica. Todas esas sensaciones eran incontrolables y me encantaba.

Aunque otra parte de mi no podía evitar pensar que tal vez los esfuerzos realizados, la diplomacia autoimpuesta y la intuición “casi” acertada ya no sirvieran de nada, de hecho, creía que todo estaba empezando a rozar la ridiculez... Tenía muchas razones, pero había perdido por completo la razón.

Libro del mes

You Are Not A Gadget por Jaron Lanier.

viernes, 16 de abril de 2010

Mamá, me he hecho mayor...

(A mi madre)


Sé que a lo largo de mi vida he hecho cosas extrañas. Difíciles de comprender, quizá. Me he pasado la vida, sin darme cuenta, usando tippex en papel reciclado. Y simplemente, no funciona. Pero al fin y al cabo esa soy yo mamá, una maraña de crecientes dudas, golpeando unas contra otras como renacuajos en un bote de cristal esperando a ser admirados o incluso rescatados. Pero como me dijeron alguna vez, a las penas puñaladas.

Siempre he infravalorado toda la ayuda que me has prestado. Tus consejos y todos los sacrificios que has hecho por mí. Por nosotros. Te quiero. Nunca te he dado las gracias. Ahora tengo un trabajo que me permite tener mi propio espacio y desde la distancia todo se ve diferente… Me he hecho mayor. Ya soy independiente, y como decía él: “Nunca serás independiente hasta que no seas económicamente independiente”. Y… ¡Ahora lo soy! —¡quién te lo iba a decir…!—. Es todo por ti.

Tampoco nunca te he dicho lo feliz que me hace tu nueva vida. Me alegro tanto…

Muchas gracias por tu amor definitivo mamá. Y es que, al final, eso es lo único que importa sobre el parqué.

jueves, 15 de abril de 2010

Los matices terracota

Siempre me sorprendía la gente que conocía allí. Era increíble, inexplicable. Casi como un imán, ese lugar concentraba a la gente más variopinta que jamás he visto. A veces, incluso, pensaba que era todo producto de mi, más que libre, imaginación. Me recordaba un poco a la fauna de aquel antro en la zona norte de Londres, nunca sabía lo que me iba a encontrar pero ninguna vez me defraudó.

Quizá suene curioso pero me encanta sentarme a verlas pasar, o mejor dicho, a verlos pasar… Es un mundo paralelo dónde no importa nada excepto los cruces de miradas. ¡Dios! Como me encanta la inventiva subterránea. Imaginar sus vidas cual Amelie, eso sí, sin fotomatón y con esa voz cantarina de fondo, casi hipnotizante.

Y es que bajo tierra todo se ve diferente…

lunes, 12 de abril de 2010

Non bis in idem

Y se sentó allí, a escucharla crecer, abrirse al sol. Era perfecta. Cada detalle, cada parte, por diminuta que fuera, le inspiraba. Su composición era pulcra y sin fisuras.

Mientras la observaba, soñaba con mudarse pronto a aquella casita de madera de la montaña, inspirada en un libro de arquitectura que alguien le dejó.

A veces, insegura, trataba de controlar todo lo que pasaba. No podía. Y es que al final, ya no sabía si el mundo giraba muy rápido o era ella la que era incapaz de detenerse. El tiempo pasaba sin titubear, era fulminante, radical como un hachazo. Sabía que lo tenía todo. Demasiadas facilidades y nada que decir, se había quedado muda. Le habían arrancado el corazón de cuajo, en seco y sin avisar.

Y en la única cosa en la que podía pensar era en aquello que ella le dijo alguna vez: “La ciudad no se va a callar por ti”.

— Vomité. —dijo.
— ¿Cuándo? —respondió.
— ¿Cómo cuándo? Cuando lo supe... —replicó.

domingo, 11 de abril de 2010

burn, burn

"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas".

Jack Kerouak- On the Road

miércoles, 24 de marzo de 2010

La salida

— ¡Mierda! ¿Qué hora es? Me había vuelto a dormir. Ya era la tercera vez este mes. No podía continuar así. Tenía la testosterona por las nubes. A veces ni siquiera sabía como me llamaba. —Y qué puto mareo, joder!— Tenía resaca por quinta vez consecutiva esta semana…

— ¿Vamos?—dijo ella.

— Vamos…— dije.

Sabía que todo yo era un caos. Era decoroso, neutro e incluso un tanto monótono como los discursos de la Plaza San Pedro. Adicto al arrepentimiento, me estaba dedicando a verlas pasar desde el sofá de mi casa en contra de mi propia voluntad. Pero después del accidente mi vida se había tornado menos fácil de sobrellevar.

¿Quién era yo para negarle el ser escuchada? Así que no tuve más remedio que ir, otra vez. Y no dejaba de preguntarme si estaba jugando conmigo de nuevo. Decía que hablar era una terapia para ella, aunque, razones a parte, sólo quería pasar tiempo conmigo, cuanto más, mejor. No sabía qué hacer ni qué responder... Empezaba a pedirme demasiado pese a que habíamos dejado de ser "nosotros" mucho tiempo atrás.

La salida estaba cerca, pero me había dejado la llave en casa, otra vez.

lunes, 22 de marzo de 2010

Azul felicidad

En el fondo era una romántica. Me hubiera pasado la noche viendo llover. Desde mi cama podía ver las gotas golpear con fuerza la planta que María nos había regalado la semana anterior. Y esa luz, de color indescriptible, ni blanca; ni amarilla; ni naranja. Simplemente, inclasificable. Cuanta paz. Gracias.

Había pasado de estar sometida a un marcaje asfixiante a un silencio desatado, sin barreras. Casi como en un trabajo de patchwork me recomponía pieza a pieza, lentamente pero sin pausa. Su narcisismo iba en aumento, aunque había dejado de afectarme mucho tiempo atrás. La comunicación era siempre unidireccional. Mis respuestas, casi inexistentes, eran reinterpretadas para conseguir nuevos significados que yo nunca pretendí mandar. Sin embargo, ya no importaba. Ahora todo estaba cambiando.


Era muy nuevo para mí. El sexo, increíble. Su imaginación era desbordante, podía visualizar cualquier escena hasta el último detalle. Sus descripciones eran capaces de hacerte sentir el olor de las hojas al caer en pleno otoño. Cuando hablaba, podía oír el agua del río correr y ver ese azul felicidad del cielo como si de verdad me encontrara allí, en el prado, junto a los árboles ocre y el río incansable. Me volvía loca con ese pelo precioso, de color negro azabache empapado de sudor.

...

viernes, 19 de marzo de 2010

Luthier

Era de lo más cobarde que había pensado nunca, aunque seguía intentando buscar abrigo allá dónde nunca hubo cobijo para ella. Asumía su culpa aunque siempre pensó que todo era mucho más fácil de lo que parecía a simple vista.

Mientras lo miraba, era incapaz de escuchar ni una sola palabra de lo que decía. No dejaba de preguntarse cual era la forma correcta de escribir Luthier. Absorta, miraba sus labios moverse. Intentaba descifrarlos.

—Lutier, Luthier, Luthiere… No tengo ni idea.— pensó. Se hundía cada vez más en su silla, mientras él era incapaz de callarse aunque sólo fuera por un minuto. Ella no era muy dada a hablar y él siempre hablaba demasiado.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Marta y tú

Caminaba, sin rumbo alguno, por aquellos pasillos delgados que parecían no tener fin. Iluminados por unas diminutas lámparas de hacía cincuenta años que apenas emitían un suspiro de luz. Recorría el lugar sección a sección, analizando cada estantería, escaneando hasta el último título disponible. Indecisa, caminaba arriba y abajo sin descanso dando saltitos para sortear sillas, papeles, libros… Pero al final, siempre acababa —porque era incapaz de escoger— llevándose dos libros. Marta siempre había sido una chica inquieta, irracional, imponente y hasta un poco lasciva. Siempre sonriente pero con un carácter fuerte, a veces un tanto inamovible.

-¿A qué te dedicas? —le preguntó. Marta se puso nerviosa, no era la primera vez que se veían y le encantaba.
- Yo soy Musa. —respondió Marta en tono divertido— ¿Y tú?
- ¿Yo? Yo… Mejor te lo cuento otro día...— Y se marchó.

Marta, pensativa se quedó quieta un momento, con esa sonrisilla que le asomaba casi sin querer. Miró como se alejaba y entonces siguió su camino.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Entre ser y estar

— Buenos días.
— Buenos días.
— ¿Bien?
— Bien.
Lo miro. Me mira. Me encantan sus ojos esquivos. Su pelo en 3D. Su olor casi extinto. Las casualidades. La casualidad. Después de mucho tiempo, lo reencontré en aquel bar, no quise ser descortés pero soy alérgica al pasado. Cada vez, me resultaba más difícil saber quien era y dónde estaba aunque una noche de compañía no me venía mal, para que nos vamos a engañar… Dejé que se quedara a dormir, aunque confieso que no me gusta compartir mi cama para según que cosas. Era extraño, cuanto menos singular.

Me marché, era tarde. Dejé café hecho, aún me quedaba un poco de hospitalidad después de todo. También una nota: “Gracias y cierra cuando salgas. Daniella”

Me gustaba mi nueva casa, aunque el transformador se chamuscara durante la primera semana y llevara dos días sin luz. Las velas me gustaban. Creo que las voy a usar más a partir de ahora— pensé.

A veces, cuando llegaba a casa, me sentaba a disfrutar de mi cigarrillo de después de la ducha de las 10. Sin quehaceres ni preocupaciones en mente.

Rodeada de mil colillas de fracasos, me preguntaba si mi verdadero yo era así, o si era así porque estaba allí.

martes, 9 de marzo de 2010

Querida doble lazada,

(A las dobles lazadas y a ti que me ayudaste a comprender cuan importantes son para el mundo...)



Hace mucho que estas palabras debieron haber sido escritas, no tuve tiempo y te pido perdón. Nunca olvidaré todo lo que has hecho por mi y por todos aquellos que odiábamos las zapatillas con velcro que nuestras madres se empeñaban en comprar por comodidad —la suya—, que al final ya ni pegaba ni nada, lleno de esa pelusa oscura de “procedencia indefinida” enganchada a una de las tiras. Y te pasabas el día perdiendo las bambas en cada esquina porque no las tenías atadas… Incrédula, me resigno a pensar que no te duele que algunos infieles se hayan pasado al velcro —o incluso a las gomas ¡Dios Santo!—.

Por otro lado querida amiga, me maravilla tu entereza y discreción. Siempre me sorprendió tu humildad ante aquellos menos favorecidos. La simple lazada nunca fue rival para ti pero siempre actuaste esquiva ante cualquier ataque directo. El silencio fue tu mejor arma y probaste que el eco de los tiranos se asfixia al chocar con las montañas. Conmovedor.

Con esta carta quería expresarte lo mucho que admiro (y admiramos) tu labor para sujetarnos a lo que más queremos y por hacernos nuestro viaje mucha más llevadero. Y te pido disculpas por aquellos que nunca te valoraron de verdad, ni siquiera Wikipedia te menciona... Seguiremos enseñado a nuestros hijos y hermanos tu canción para que tu legado no quede en el olvido de aquellos que no te supieron entender.

Con amor,
Cuandollegoacasa.


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lunes, 8 de marzo de 2010

El viaje Parte 2

A veces, perdida, era incapaz de entender lo que pasaba. Lentamente, me alejaba de todo aquello que una vez conocí bajo unos dogmas autoimpuestos que casi no me dejaban ni respirar. ¿Por qué me costaba tanto leerlo? Era como estar a oscuras de nuevo. Intentando en vano adivinar en qué pensaba; qué quería y por qué seguía allí, sonriendo, como siempre. Unas veces, era tan poco transparente para mí, que acabé pensando que era todo un invento, una patraña. Otras en cambio, lo sentía tan cerca que se me acobardaba el alma. No lo veía, y lo que era capaz de vislumbrar, se me hacía imposible descifrarlo. –Vaya putada.

viernes, 5 de marzo de 2010

'Sextina del trotamundos', de Rudyard Kipling (1865 - 1936)

En general, los he probado todos,
Los caminos felices de este mundo.
En general, los he encontrado buenos
Para los que no pueden, como yo,
Usar la misma cama mucho tiempo
Y van de un lado a otro hasta que mueren.
Qué más da dónde o cómo uno se muera,
Mientras haya salud para mirarlo todo,
Las diferentes cosas, el modo en que las hacen,
Los hombres y mujeres que se aman en el mundo…
En fin, aprovechando el tiempo,
Poniendo buena cara, si no es bueno.
Al contado o a crédito… A las cosas lo bueno
Es cogerles el gusto. Si no, te morirías,
A no ser que tu vida dure muy poco tiempo
Y no hagas predicciones ni te inquietes, y todo
Te dé igual, mientras haya qué comer en el mundo,
Sin pensar en las cosas que has dejado de hacer.
¿Y qué cosas me quedan por hacer?
He probado bastantes, y me han salido bien,
En diversos empleos alrededor del mundo;
Porque el que no trabaja ha de morir,
Aunque eso no es razón para estar toda
La vida sin cambiar de oficio: hay poco tiempo.
Y bien, en ningún sitio he estado mucho tiempo;
Ningún sueldo bastaba para hacer
Que me quedara cuando me fastidiaba todo
Y había que largarse por las buenas,
Y ver cómo las luces del puerto iban muriendo
Y acompañar al viento alrededor del mundo.
Es como un libro, pienso, este maldito mundo,
Que lees y te preocupa cierto tiempo,
Hasta que sientes que te morirás
Si no acabas la página presente
Y pasas a la próxima, puede que no tan buena;
Pero te empeñas en pasarlas todas.
Bendito sea el mundo, da igual lo que nos haga;
Todo está bien, excepto si dura mucho tiempo.
A mi muerte, escribid: "Le gustó todo".

20Minutos, 5 de Març

jueves, 4 de marzo de 2010

Queridos cerrajeros del mundo,

(A Tania por su labor de cerrajera...)

Hoy quisiera dedicarles una entrada en mi blog, que aunque sólo tenga una audiencia de dos lectores mensuales (aproximadamente...), sigue siendo un buen homenaje a su faraónica labor 24/365.

Paseando por mi nuevo barrio -bonito donde los haya- me percaté de algo insólito, inaudito, casi imperceptible. Y es que, amigos cerrajeros me di cuenta de que ustedes siempre están ahí para nosotros. Esperando a ser solicitados. Ni siquiera es necesario buscarles, ustedes siempre acabaran viniendo a nosotros en cualquier lugar y a cualquier momento, estoy segura. Eso sí, muy económico, casi gratis. Fascinante.

Ustedes saben cuanto les aprecio y por ello me atrevo a preguntarles... -y entiendo que necesiten publicitarse- ¿Porqué empapelan ustedes hasta la última puerta/persiana/ventana o incluso timbre? Me intriga pensar a qué hora y cómo colocan ustedes esas pequeñas dulces pegatinas en nuestras casas. ¿Organizan recorridos nocturnos para no ser vistos? ¿Llevan un rollo gigante de esos amarillos con millones de pegatinas o un sobre con pegatinas cortadas individualmente? Y... ¿No se dan cuenta de que el color fosforescente deja de ser efectivo cuando absolutamente todos y cada unos de sus competidores también lo usan? Ya no duermo bien. Necesito respuestas. Ahora ya saben dónde vivo. Sí, sí, es el timbre empapelado del número 2.

martes, 2 de marzo de 2010

El viaje (Parte 1)

Me disponía a coger el toro por los cuernos. Estaba harta de andar de un lado para el otro sin sentido alguno. No podía contar con ellos y encima encontrar piso era, cada vez más, una tarea ardua y agotadora. Ya había pasado suficiente tiempo bajo aquella lluvia pesada, ya había tenido bastante por hoy. Para siempre.

Sin darme cuenta estaba allí esperando a verlas pasar, inmóvil, sin poder mover un solo músculo. Estaba decidido. La maleta lista. Y unos billetes a ninguna parte en mi bolso. No tenía nada preparado, pero estas cosas o se hacen así o acabas uniéndote al resto. Por otro lado, allí donde iba ya no iba a necesitar nada de todo aquello. Un juego de ropa de repuesto y mis cigarrillos de liar de 1.75 euros que ella me descubrió una noche cualquiera.

Antes de salir, en la puerta, me detuve. Esa sería la última vez que viera mi casa (y aunque no fuera mía, lo fue por un tiempo), todos los objetos que creí eran importantes para mí. ¿Cómo alguien puede guardar toda su vida en una casa de 50m2? Pensé en dejarle una nota, pero ya no tenía importancia. Y entonces, me marché.

martes, 23 de febrero de 2010

El ciclo



Basándome en mis experiencias anteriores, creí que todo iba a ser lo mismo, que nada iba a cambiar. Después de todo, no me equivocaba. Aunque debo confesar que durante un tiempo creí que quizá sí que me estaba equivocando. Fue una ilusión más, un verde oasis que resultó ser un espejismo. Como el resto, como siempre.

Hoy, camino con prisas, sin parar a observar detenidamente los detalles de lo que ocurre ante mis ojos. Olvidé mi cámara en un rincón del armario. Pasan los días y tengo la sensación de que estoy demasiado ocupada en “existir” como para poder ocuparme de mi auténtico ser. En estado de penumbra, camino como si no viera y no pudiera ser vista. Con la cabeza gacha y escuchando a Erik Mongrain. Al fin y al cabo, nadie puede ponerle puertas al campo.

Aquel día el mar estaba más verde que nunca, el viento era mi banda sonora, me congelaba la nariz y ya casi era incapaz de sentir mis dedos. Olvidé mis guantes de nuevo, en realidad ni siquiera sé donde los puse. Siempre me ocupo de perderlo todo durante las primeras tres semanas, no se salva nada. Una vez, recuerdo haber logrado conservar aquellos pendientes que compré en Mcleod Ganj (India) durante más de cuatro meses, acabé prestándoselos a alguien y ya no los volví a ver. Aunque… ¡Qué mas da! No son más que volátiles objetos.-pensé. Todo viene y va y, al final, es el resto lo que permanece.

It's gold.

I left my body behind. Streets, and the rain. Go on. Sounds, while they paint the streets. Gold, fresh gold. And the sun. Now, the police. Again. And the sun. This fucking sun. The end is coming but I can't move and I look but I can't see. The police. The sun. I am hot. Gold. He's gone now, and I am getting older. It's gold.

viernes, 19 de febrero de 2010

jueves, 18 de febrero de 2010

Queridos restauradores y demás amigos,

Hoy he querido dirigirme a vosotros para mostraros mi preocupación acerca de sus excesivas ganas de diferenciarse, ya no con sus precios o la calidad de sus platos sino con las insólitas y fascinantes creaciones de sus baños.

No es que me importe que quieran crear un ambiente diferente en sus servicios, es que simplemente me dejan estupefacta, helada e inmóvil cual Perito Moreno, resquebrajándome ante la poco común imaginería que exhiben a la entrada de sus lavabos.

Imaginería que al final ya creo que proviene de imaginación y no de imagen, porque, queridos hoteleros, restauradores y demás dueños de establecimientos con baños, yo ya no logro adivinar nada. ¿Podrían por favor colocar o crear unos carteles legibles, identificables y de fácil comprensión para la masa de bajo coeficiente intelectual? ¿Qué necesidad imperiosa tienen ustedes de ser tan abstractos?

Me siento en una encrucijada, cual explorador ante dos puertas, una lo llevará a la gloria, la otra al infierno -con leones hambrientos incluidos-. Siempre fui de difícil determinación. Caótica. Inestable indecisa por naturaleza. Pero, ante todas las cosas, siempre amé poder decidir.

¡Y es que yo sólo quiero ir al baño, joder!



















martes, 16 de febrero de 2010

Ella no descansa

Ahora todo es de otro color. Veo la vida desde el otro lado, y aunque me pareciera fácil en el pasado, nunca lo fue. Vivía inmersa en un océano paralelo en el que las constantes corrientes me obligaban a seguir nadando rumbo a ninguna parte. Me costaba respirar, ya no comía. Era como estar ante un acantilado, con la nada al frente y no poder gritarle al viento.

Desde mi ventana, Barcelona, bajo las nubes. Creo que ha empezado a llover. Los paraguas nunca me gustaron. Mojarme, me encanta. Y se hace de noche, pero ella no descansa.

Aunque aun hubo más, no quise darle más vueltas. Al final todo acaba, sin más.

viernes, 22 de enero de 2010

Ron Mueck

Queria compartir esto con vosotros, no si conocereis a Ron Mueck. Es brillante, sus gigantes parecen tan reales, tienen vida propia. S i teneis la suerte de estar por Australia, creo que expone en la National Gallery of Victoria.

domingo, 10 de enero de 2010

Who the fuck is Yannis Goutman?

No sé quién es, no lo conozco pero he leído esto. Y simplemente me ha encantado. Mirad su flickr photostream. CONMOVEDOR. EMOCIONANTE. VIVO. Mirad esto.

TRUE COLOURS by Yannis Goutman.

domingo, 20 de diciembre de 2009

¡Qué razón tenías!

"Cuando un cuerpo se sumerge en agua, suena el teléfono". Esta es la más acertada, sin lugar a dudas, de las leyes de Murphy. Aunque debo decir que hay muchas otras que no se quedan cortas: "existen dos tipos de esparadrapo: el que no se pega y el que no puede despegarse" o "siempre se tarda más en ir que en volver".

Parece que el mundo esté en contra nuestra cuando por ejemplo esperamos una llamada durante horas. Te sientas ahí, como un tonta (entrenada para ello) mirando el teléfono que dejaste encima de la mesa bien colocadito, para -por si a caso- que no se caiga al vibrar. Sabes que si te levantas va a sonar, pero ya no aguantas más, o te arriesgas o te vas a mear encima. Así que te arriesgas. Y aquí es dónde se demuestra la grandeza de Murphy.

El teléfono, seguro, va a sonar. Y se caerá de la mesa. Las cosas van así. Porque... "el que no quiere jugar, es el que gana todas las manos".

miércoles, 16 de diciembre de 2009

My love

Tender Forever: My Love (Justin Timberlake) + Boyz II Men outro. from shoottheplayer.com on Vimeo.


Now, if I wrote you a love note
And made you smile with every word I wrote (what would you do?)
Would that make you want to change your scene
And wanna be the one on my team (tell me, would you?)
See, what's the point of waiting anymore?
Cause girl I've never been more sure (that baby, it's you)
This ring here represents my heart
And everything that you've been waiting for (just say "I do")

La luz de Lucía

Supongo que ha llegado la hora- pensó Lucía. Sentada en el parque seguía reflexionando. Le gustaba sentarse allí, sola. Podía quedarse durante horas absorta, sentada en un banco o justo en aquel lugar, bajo aquel enorme olivo. No necesitaba nada más para sentirse bien, para sentirse libre.

Allí se le ocurrían historias, a veces sin demasiado sentido. Historias sobre sí misma, sobre tiempos pasados, sobre lugares inexistentes. Inventaba personajes, a veces cariñosos y a veces repugnantes. A veces, simplemente, se sentaba en el parque para observar a la gente que pasaba por allí. Muchas veces, los utilizaba en sus historias. Le resultaba divertido. Imaginaba quiénes eran, a qué se dedicaban y qué motivos los llevaban por allí.

Ruina- se dijo. No me reconozco. Ni espectro, ni reflejo de lo que soy, de lo que fui. Nada de nada.

Su cerebro ya no sabía dónde estaba, qué hacía ni quién era. Sentía que estaba por debajo de todo aquello que inventaba entre ramas de olivo. Y lo único que le quedaba eran aquellos recuerdos de un tiempo mejor.

No sabía lo que le esperaba ni tampoco conocía la suerte que ya estaba teniendo.



--continuará--

lunes, 14 de diciembre de 2009

Esos famosos gris gastado

Con los años, aprendí a distinguirlos. A veces no era fácil por su intento (siempre) desesperado de parecer normales. Y otras, bastaba con echarles un vistazo rápido para no tener ninguna duda.

Siempre me fascinaron, sobre todo aquellos que se rasgaban sólo con una mirada. Esos cuyo tejido se deshilachaba haciéndose pedacitos. Los calzoncillos desgastados. Una cultura de masas, descripción inequívoca de quien los lleva y pieza clave para el desarrollo de cualquier personalidad que se precie.

Mis favoritos, sin lugar a dudas, son esos famosos gris gastado. En realidad, siempre dudé si eran gris gastado o amarillo pastel pálido, pero de todos modos me resultaban fascinantes. Con esa gomita a cachos casi inexistente, imposible de sujetarse ni a la cintura de una mosca. No importa la talla, el modelo o el color originales: todos acaban pareciendo iguales. Desgastados, sin sujeción y con algún que otro agujerillo camuflado. Ah! y sin olvidar esos con botoncitos -son una monada- para poder tenerlo todo más a mano. ¡Qué gran invento!

Además, ¿qué hay de la relación con el dueño? Un consejo: jamás obligues a elegir, pues seguro tu serás la desechada (/o). Existe un vínculo inquebrantable, miles de momentos inolvidables les unen, y eso es algo contra lo que es inútil luchar. Así que desde aquí les pido, sigan usándolos pero con moderación y mucho amor.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El viento y el pelo.

Ayer, como cada día, intentaba pasar las horas como buenamente podía. No hacía más que dar vueltas incapaz de dejar de pensar. Ya ni siquiera me servía pasarme horas leyendo tardísimo para que Morfeo me absorbiera.

Ya no entendía nada. Cogía la libreta negra de piel, aquella que compré hace tiempo en una tiendita a las afueras de Londres, y escribía absolutamente cualquier cosa. Muchas incoherencias, pero también algunos aciertos. A esas horas ya ni entendía mi propia letra. Ni siquiera seguía escribiendo demasiado tiempo con un mismo bolígrafo, me levantaba y luego, simplemente ya no lo encontraba. Era casi como si se volatilizaran.

El suelo estaba lleno de páginas en blanco, arrancadas con furia y arrugadas como hojas de otoño en invierno. Me daba igual pisarlas o apartarlas a un rincón. A veces las reciclaba y otras, cuando se acumulaban, las tiraba por la ventana, no podía aguantar ver montones de palabras desechadas, incluso cuando ni siquiera tenían sentido.

Judit bajo las hojas de otoño en invierno. © Carmen Sánchez 2009

Seguía estando fascinada por el viento. Y el pelo. Por el viento y el pelo. Por su significado y por su simbolismo. Él, testigo y fruto de las ideas más descabelladas. Pensamientos y años de aprendizaje en el suelo, en hojas de libreta en pleno invierno glacial.

Ahora ya sólo sentía que estaba estancada en la noche anterior a La Noche y no podía moverme. Pero eso, no era nuevo.

martes, 17 de noviembre de 2009

CREA. Redes

"Nosotros necesitamos ver para creer. Nuestro cerebro necesita crear para ver."

No os lo perdáis. Todos los domingos por la noche.

Visto en Redes de TV2 de Eduard Punset.

Pixel it




visto en ffffound

Queridos miopes del mundo,

Hoy me quiero dirigir a vosotros para felicitaros. Ayer caminando por la calle me di cuenta de esas pequeñas cosas que sólo nos pasan a los miopes. ¡Qué divertida es nuestra existencia! Y ¡qué bonito! Qué bonito es ir la playa con tus amigos y unas cervezas para disfrutar del sol y del mar. Esas cosas que hacen tan especial el verano. Y quedarte en el mar sola gozando de un baño bajo el sol veraniego amando la vida.

Pero sin duda, lo mejor es no saber volver a tu toalla porque, simplemente, no la ves. Porque sabes que si te bañas con gafas las perderás. Así que, como todo miope playero que se precie, te guías por las sombrillas. Escoges una (normalmente siempre es esa de color naranja butano de los ‘70 que año tras año sigue estando ahí…) que te servirá de referencia y te adentras en el mar sabiendo que quizá no vuelvas a ver a tus amigos (ni a las cervezas fresquitas). Aunque siempre alivia saber que ellos gritarán tu nombre –o quizá no, para verte dar vueltas los graciosos- cuando te vean pasar justo por delante y se den cuenta que te has perdido (otra vez).

También miopes debo felicitaros por vuestra entereza cuando al acabar el día, cansados, os dirigís a vuestro coche. Recuerdas más o menos dónde lo aparcaste. Pero eres incapaz de verlo ni a dos metros de distancia. Y es que, para más inri, fuiste tan inteligente de comprarlo negro –por aquello de hacerlo más fácil de encontrar.

Así que te pasas horas dando vueltas para un lado y luego para el otro por la calle dónde crees que lo aparcaste apretando el dichoso botoncito “abrir” del mando de las llaves para ver si así tu coche te hace alguna señal de socorro.

Y al final, ya no sabes si estás en la calle correcta o no, tu coche no te hace ninguna señal y te olvidaste de fijar una referencia para poder volver a tu coche negro camuflado.

¡Felicidades por tener una vida plena, a oscuras, pero plena!

P.S: si se operan, yo lo entenderé.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las voces del desierto, Marlo Morgan

Nací con las manos vacías, moriré con las manos vacías. He visto la vida en su máxima expresión, con la manos vacías.
MARLO MORGAN

El único modo de superar una prueba es realizarla. Es inevitable.
EL ANCIANO CISNE NEGRO REAL

Sólo cuando se haya talado el último árbol, sólo cuando se haya envenenado el último río, sólo cuando se haya pescado el último pez; sólo entonces descubrirás que el dinero no es comestible.
PROFECÍA DE LOS INDIOS CREE

"En todas direcciones se repetía la misma escena, como una acuarela, en la que el cielo se mezclaba con la arena. Mi mente científica quería mitigar el vacío con unos límites. Una formación de nubes a miles de metros por encima de nuestras cabezas hacía que un solitario árbol en el horizonte pareciera una «í» con su punto."

lunes, 9 de noviembre de 2009

Semillitas amarillas

Cuando llego a casa... ¡Dios, qué hambre! Voy a la nevera, está vacía. Si hubiera ido a hacer la compra, quizá ahora tendría algo que comer. Mmmm... Sólo quedan un par de patatas rancias, así que, como ya he dicho más de una vez, me dispongo a seguir mi dieta alta en grasas -cuanto más saturadas mejor (tenéis que visitar esto o este ejemplo)-. Patatas fritas.

¿Voy a comer patatas fritas solas?-me digo. Voy a la nevera a ver si puedo salvar algo. Nada. Espera... Detrás de un tupper -sabe dios que debe llevar dentro- hay un sobrecito (de estos de los del Viena/McDonalds/Burger King y demás lugares altos en grasas saturadas...). Mayonesa-pienso. Mierda! Es mostaza... ¡POR FAVOR! ¿Mostazaaaa? ¿Quién toma mostaza? ¡Qué asco! Esas adorables semillitas amarillas tan apetecibles, tan amargas y rancias a las vez... Sin olvidar, claro está, su infinidad de variantes: Baviera, Dijon o al estilo francés (¡ésta es la mejor de todas! viene con semillitas sin triturar incluidas...). Supongo que la mostaza estaba bien como remedio para curar catarros y todo eso pero definitivamente ¡no para comer!

Así que como siempre, mi gozo en un pozo. Las patatas fritas, solas. Y yo a mis fotos...

sábado, 7 de noviembre de 2009

A las mujeres del mundo

Cuando llego a casa me doy cuenta de algo insólito. Bueno quizá no tanto. Pero cuanto menos inquietante. Como diría mi hermano “¿dos millones de años de evolución y nadie se ha había dado cuenta de esto antes? ¡Vamos hombre!”. La existencia del maravilloso invento —por llamarlo de alguna forma— que toda mujer (y seguro que algún hombre también) ha odiado alguna vez: las medias.

Las medias o pantys (nunca nadie entendió la diferencia —bueno ahora sí que lo busqué en wikipedia) inventados y diseñados por algún patán sin escrúpulos allá por la Edad Media. Quiero desde aquí mandarles un cariñoso mensaje a nuestros amigos diseñadores de medias:

Queridos diseñadores/modistos/productores/directores,
Durante años he intentado mantener la compostura y cuidar de sus amadas prendas. Pero ¡ya basta! Es imposible que las mujeres de este planeta sigan amando su producto. Parece que las diseñen con una vida útil de -1, como si llevaran un cronómetro sincronizado para una autodestrucción segura.

Por no hablar, de las medias tipo “si brillara más me confundirían con una bola de discoteca de los 80”. No he visto cosa más cutre y hortera que unas medias (o pantimedias) como las shiny style.

Así que por favor Mr./Ms. Product Manager de las medias/pantys del mundo, ¿Pueden hacernos un favor y encontrar nuevos materiales que duren más de un par de días? Y, si es posible, que no brillen.

Gracias.

P.S: Mis piernas también se lo agradecerán y el resto de mi... a mis fotos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Aire Fresco para Salander_


Título: Aire fresco para Salander.
Anunciantes: Savor y Vértigo. Millennium 3. La Reina en el palacio de las corrientes de aire.
Solución: Esta campaña se basa en una de las escenas de la anterior película, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, en la que Lisbeth Salander es enterrada viva.

Esta acción se llevaría a cabo en los lugares más concurridos de las principales ciudades, en este caso hemos escogido Arco de triunfo en Barcelona. El único requerimiento: un espacio con tierra.

Se colocarían en estos espacios reproducciones de la mano de Salander, así como la pitillera que aparece en la segunda película. Como si Salander estuviera enterrada allí. Una acción que llama la atención, da que hablar y sorprende al público mientras camina por la calle. El copy juega con el título de la nueva película y con el hecho de que Salander se encuentra enterrada y no puede respirar. En el caso de querer reducir aún más el presupuesto, basta con cambiar las reproducciones de manos por impresiones en cartón.

Francis Bacon

La mort és el menor de tots els mals. Francis Bacon.

Fa temps vaig tenir l'oportunitat de veure la reproducció de l'estudi de Bacon a la Hugh Lane Gallery de Dublin. S'explorava la relació de l'artista amb el seu lloc de treball: l'estudi. Jo encara no coneixia quasi res d'aquest artista, i aquell lloc em va semblar simplement increïble, quasi sublim. Tot era ple de pinzells i de pintura. Les parets i el terra.



Llibres i papers i més pintura. Podia veure a Bacon caminant, d'un costat a l'altre de l'habitació amb un pinzell a la mà i un cigarro a l'altra. Parant de tant en tant per mirar el quadre de lluny i després de més a prop. Fumant. Canviant el pinzell segons la zona del quadre que pintava en aquell moment. Insuperable Bacon.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ana Yael




No sé porqué pero estos personajes me parecen fragilisimos. Como si fuera a venir un golpe sutil de viento y se los fuera a llevar.

Son como muñecos de trapo hechos de papel.


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Olly Moss

21años , diseñador y con un talento increíble. Sin olvidar, que ya tiene como clientes a The New York Times entre otros... Es una auténtica revolución en los blogs de diseño, asi que yo tembién lo quiero compartir con vosotros. Ésta es su serie más interesante, se llama "Films in Black and Red". Such an amazing work :)





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Las increibles e inimitables Cafuerteras de Javier Jaén

Me encantan estas cafeteras de gimnasio! Fueron escogidas para promocionar el Festival de Arte Independiente de New York. "No soul for sale". INCREIBLE Y SENCILLO! Simplemente dale la vuelta!!




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martes, 27 de octubre de 2009

The most creepy guy ever




i think i'll find France another day...

I sail with every wind

“Since I grew tired of the chase
And search, I learned to find;
And since the wind blows in my face,
I sail with every wind.”

“Become who you are.”

Friedrich Nietzsche

domingo, 25 de octubre de 2009

Inspiración en packaging

http://abduzeedo.com/65-outstanding-packaging-designs

http://packagingspain.com/


Además os dejo un regalito libre de Royalty que he encontrado (mediafire link): http://www.amigosdeloajeno.mihost.biz/253-modelos-para-probar-logotipos/

salut :)

Una Rookie más

Siempre creí que dejé de ser una niña el día que dejé de usar Licor del Polo Junior –sí, sí... aquel botecito de color fucsia con el cocodrilo de sonrisa infinita. Pero ni la frescura sabor a fresa ni mi Kinder Chocolate Maxi me hicieron crecer. Y aunque mi nuevo móvil última generación con conexión a Internet, Facebook y demás aplicaciones 2.0 me hizo dudar, no había duda de que allí sólo era una Rookie más.

Cuando entré por la puerta no pude evitar que una corriente de aire frío –que no fresco– entrara conmigo por la puerta principal. Siempre recuerdo el día en que encontré por primera vez la libélula. Con “México” gravada en el dorso. Y cuando insististe en no volver a verme. Pero allí estaba, sin nada nuevo que ofrecer pero mucho que decir. Pero no dije nada, como siempre.

jueves, 15 de octubre de 2009

Cuando llego a casa

ART:

"El arte es poner la verdad en marcha".- Francisco Wuytack.

"El arte es una mentira que nos acerca a la verdad".- Pablo Picasso


FOR FUN:

"¿Un pequeño malentendido? Galileo y el Papa tuvieron un pequeño malentendido".- Sheldon Cooper

Writers Block de Just Jack



Un poco de alegría :D

La historia de Intermarché, Carrefour y otros salvaplanetas.

Hoy cuando he llegado a casa, sin querer he traído del supermercado -a parte de toda mi comida alta en grasas y algo de fruta para hacerme sentir un poco mejor- dos bolsas grandes reciclables (90 cent. cada una, por cierto) y seis bolsas de plástico.

Y yo me pregunto, ¿A qué se dedican ustedes señores/as de los supermercados? Sí, ya sabemos que esto del reciclaje queda fenomenal para la imagen de vuestra marca, y que, entre todos, tenemos que cuidar de nuestro planeta, ese gran legado que quedará para nuestros descendientes cuando nosotros ya no estemos.

¡Pues vaya decepción! Yo sigo llegando a casa con seis bolsas de plástico... Que ¿porqué? Pues porque en la sección de fruta/charcutería/pescadería no se han dignado a cambiar las bolsas por recipientes reciclables, como por ejemplo esas bolsas marrones de papel que usan en las películas made in USA (mmm… ¿cómo no nos dimos cuenta antes?) Y es que encima que me traigo a casa seis bolsas altamente contaminantes, me traigo también dos bolsas reciclables que me obligan a adquirir porque no proporcionan alternativa -gratis- alguna. Es decir, ustedes se ahorran los gastos de las bolsas de plástico altamente contaminantes y además ganan dinero con las bolsas reciclables que van a salvar nuestro planeta. ¡Manda güebs!



Aunque lo mejor, sin lugar a dudas, ha sido la amable respuesta de la amable cajera -un beso para todas las cajeras españolas-: "si tienes alguna queja vas y se lo dices a los de Atención al Cliente".

Pues eso... Los supermercados a "salvar" el planeta y yo a mis fotos...






Campaña de Carrefour para salvar el planeta con las bolsas reciclables a 90 céntimos:


viernes, 9 de octubre de 2009

¿Nobel de la Paz?

Cuando llego a casa y chequeo mi Facebook –las nuevas tecnologías ya se sabe…– me indigno! Me cagüen los Noruegos estos! (me disculpen el resto de Noruegos…) Necesito que alguien me lo explique. Llamo a Laura.


–Has visto lo del Nobel de la Paz? Qué vergüenza!


Me dice que las cosas van mal por Madrid. Que le importa una mierda a qué se dedican los Obamas/Premios Nobeles. Mientras me cuenta, yo sigo con el mal rollo en el cuerpo. Que si están perdiendo financiación, que las donaciones no paran de bajar y que, para colmo, les han retirado la beca de investigación (por aquello del recorte de presupuestos). Y entonces viene cuando me cago en los madrileños (y de nuevo no en todos…) y los 16,8 millones de euros malgastados por una corazonada. Menos corazonadas y más invertir el dinero en lo que toca. Que ¿qué es lo que toca? Tocan más becas, tocan más vivienda de protección oficial, de hecho, más de cualquier cosa que no implique invertir la pasta DE TODOS en batallas perdidas de ante mano.



Y a lo que iba, Obama. Mmm… A ver déjame que piense… Eh… No se me ocurre nada. Lo busco en Google: “Por estimular el desarme nuclear, sus extraordinarios esfuerzos por reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos”—afirma El País. Ahí lo dejo, cada uno que piense lo que quiera y yo a mis fotos.